lunes, 19 de enero de 2015

El cerdo, el antropólogo y las matanzas del Virrey



Cuando escribo sobre la matanza, me gusta añadir “del cerdo”, porque quienes no están familiarizados con el mundo rural es posible que se escandalicen, y más en tiempos tan convulsos como los que vivimos, donde se mezcla la pazguatería con lo progre, y algunos se escandalizan de igual manera e idéntica intensidad, por la matanza del guarro como por el rapto de doscientas niñas.
Wesley Brunson, norteamericano de Minneapolis, en el Estado de Minnesota, antropólogo, ha entendido bien la esencia de sus conocimientos adquiridos en la Universidad de Lovaina, donde le debieron enseñar, ya en el primer año, que un antropólogo ha de sumergirse e investigar todo rito que se le presente, aunque éste sea cruel.

Dispuestos como siempre estamos a diseccionarlo todo, el acto de la matanza del cucho ha sido, también, analizado desde todos los puntos de vista posibles. ¿Es un sacrificio?, sí, ya que el Diccionario de la Real Academia le da a este concepto la definición de “Matanza de animales, especialmente para el consumo” y también el de “Ofrenda a una deidad en señal de homenaje y expiación”. Sacrificar viene a significar “Hacer sagradas las cosas”. ¿Es un rito?, también. En el mismo diccionario leemos para rito “Costumbre o ceremonia”. Además,  los ritos propiciatorios llevan implícito, o explícito, el sacrificio, y éste, como tal ofrenda, contiene bastante crueldad.
Otra forma de analizar la matanza del cochino es desde el punto de vista de la religión. Se mataba, y se hacía públicamente, para así demostrar que se era cristiano viejo. Ya sabemos que durante siglos lo de la limpieza de sangre estuvo muy arraigado en la sociedad, especialmente porque lo que se jugaban era el pellejo, no del cerdo, sino el propio.

Hace ya siglos, desde que la Santa Inquisición ocupó el lugar que le correspondía, ninguno, para el mundo rural de toda España, la matanza del cerdo es un acto tan natural como plantar ajos en el huerto. Ya que, tanto los productos chacineros como los ajos, sirven para alimentarse. O sea, que desde este punto de vista, la matanza familiar de animal tan generoso se ha practicado, y en parte se sigue haciendo, para conseguir parte de las proteínas necesarias que se distribuirán a lo largo del año y, especialmente, en los meses de verano, cuando la actividad agrícola es más intensa. Ni más, ni menos. A esto se une el placer de reunir a toda la familia alrededor del sacrificio y posterior elaboración, y la generosidad, pues parte del cucho será repartido en lo que en el mundo rural se llamó presentes de la matanza.

La familia del Virrey Palafox, de El Burgo de Osma, hace cuarenta años que se dedica a dar a conocer este rito, la primera parte de él, el sacrificio concretamente. Y lo hace, como antaño, públicamente. Son las populares Jornadas de la Matanza del Virrey que han ido creciendo hasta convertirse en la fiesta más universal que se da en las tierras de Soria.
Es más que cochinos, uno de sus eslóganes. Y, pese a eso, el acto central no ha quedado desvirtuado, perdido entre la variedad de actos que lo rodean, sigue siendo el principal. Durante tres meses, la villa episcopal y las de alrededor, se ven animadas por festejos, siempre relacionados con el cerdo. Armando García, maragato, miembro de la familia Soto, propietarios del Virrey, un hombre de mucho carisma, ha creado lo que podríamos denominar, ¿por qué no?, un enorme paquete turístico, pero con sentido, que comenzó, hace ya algunos años, con la puesta en marcha de un museo dedicado al cerdo, donde se puede encontrar desde la historia del animalito, pasando por la bibliografía sobre el tema, pinturas relacionadas, esculturas y auténticas obras de arte. A esto se unen concursos relacionados con el marrano, encierro de cochinos y torneos medievales (este año, en marzo, con sorpresa).

Armando, siempre atento a todo aquello que se relacione con su actividad principal, vio en la llegada, el pasado año, a El Burgo, del antropólogo Wesley Brunson, la ocasión de ayudarle en el estudio de la matanza del cerdo para su tesis, a la vez que le daba conocer y aprovechaba el conocimiento del joven (¡es muy joven!), añadiéndolo a este rito tan castellano. Wesley pasó entre nosotros unos meses, volvió a Lovaina, redactó su tesis, y ha vuelto este año. El jueves, día 15, dio una conferencia en el Casino de Soria, con el título de “El cerdo y el antropólogo”, que repitió al día siguiente en El Burgo de Osma.
Este año, las Jornadas de la Matanza del Virrey fueron inauguradas el sábado, día 17. Jesús Ángel Cintora, periodista nacido en Ágreda, encargado de dirigir un programa en la Cuatro televisión, fue el encargado de dar el pregón inaugural y no le tembló la voz en las numerosas alusiones a la corrupción, tan apropiadas por los diferentes nombres que se le dan al cerdo, extrapolables al mundo de la política. El año pasado lo hizo quien fuera presidente de la comunidad de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, también presente, junto con muchas otras personalidades del mundo de Periodismo y la Cultura. Pocos políticos, o casi ninguno, salvo el alcalde de El Burgo y presidente de la Diputación de Soria, Antonio Pardo, quien estaba a título de matancero de honor.

Y matancero de honor, entre otros, fue nombrado Wesley Brunson, quien recibió el blusón y el diploma emocionado, en presencia de sus padres, llegados exprofeso para la ocasión desde la lejana Minneapolis.
Y qué decir del pantagruélico banquete que tuvo lugar en el Salón de los Diezmos, recién modelado. Un dicho popular ilustra de que Tres días hay en el año/que se llena bien la panza:/Nochebuena, Nochevieja/y el día de la matanza. Pues así son las Matanzas del Virrey, más de veinte platillos, por lo que recomendamos comenzar a comer poco a poco para que se puedan probar todo aquello que nos van colocando en la mesa.



lunes, 13 de octubre de 2014

En Recuerda se vendimia




El pasado jueves, día 9, treinta y cuatro alumnos del Colegio de Santa Isabel, acompañados por sus cuidadores, fueron a Recuerda para vendimiar en la viña de los hermanos Marisa y Carlos Andrés. El tiempo respetó la actividad, y el agua sólo hizo acto de presencia cuando habíamos acabado de comer.
Uno de los mayores atractivos de Recuerda, además de la magnífica iglesia de San Bernabé, es el conjunto de bodegas, ciento cincuenta, y lagares, ya en mal estado, gestionados en su día por aparcería, a unos dos kilómetros del caserío. Están, como es natural, próximas a las tierras dedicadas a viñas, y tanto unas como las otras, son de propiedad particular de los vecinos de Recuerda. Cuando se llevó a cabo la encuesta para el Catastro del Marqués de la Ensenada, Recuerda, con 60 vecinos (entre ellos diez viudas), dedicaba 13 fanegas a viña, producía cada fanega 8 arrobas de vino (un total de casi mil doscientos litros) que se pagaba a 4 reales la arroba. Un siglo después, Pascual Madoz no referencia viñas para esta localidad.


Hubo en Recuerda una fábrica de anís que fabricaba las marcas Recuerda y Viva España y que funcionó hasta mediados del siglo XX.
Desde ese paraje hay una magnífica vista del pueblo y, al fondo, la mole del castillo de Gormaz. Entre uno y otro discurre el río Duero, a cuya orilla manan potentes manantiales. El paisaje es suave, sin alteraciones, con un horizonte amplio que permite una extensa, e intensa, visibilidad.
Los treinta y cuatro niños y niñas se emplearon a fondo, pese a disponer de unas herramientas poco apropiadas para la vendimia, como es lógico. Nos dijeron que algunos racimos se habían encenizado o, lo que es igual, habían contraído oídio, lo que no le restaba dulzor a las uvas, al menos para comer alguna en la propia viña. Carlos Andrés, y otro Carlos, el marido de Charo, nos fueron adiestrando en el arte de la vendimia, mostrándonos las zarceras, o respiraderos de las bodegas, el funcionamiento de la despalilladora para quitar el escobajo a la uva y, por fin, la salida del mosto, dulce y morado, que tanto muchachos como adultos, bebimos con verdadero placer, los adultos vino del año anterior, además.


Después de la particular vendimia, una buena comida en el salón que la Asociación Cultural de Recuerda tiene en el pueblo, completó la jornada, siempre en una armonía que hace de Recuerda el pueblo de la alegría, como les gusta llamarlo a sus habitantes.


Nuestro recuerdo y agradecimiento a todos ellos, también, y muy especialmente, para quienes no pudieron disfrutar de la jornada en las viñas por estar preparando la comida comunitaria.



domingo, 24 de agosto de 2014

Unión Musical de Dolores

¡Gracias, maestros!

A veces una no sabe qué calificativos utilizar para describir una situación. Hemos escrito mucho de Tierras Altas, del maestro Castelló y de su música, en especial de las piezas inspiradas en las tierras de esta provincia, pero los noventa minutos mágicos que se vivieron en Sarnago el pasado sábado, 24 de agosto, cuesta describirlos, y entonces una se da cuenta de que es bien cierto eso de que una imagen vale más que cien palabras, en casos como este especialmente.
La tarde acompañó, al principio lucía un sol casi molesto para el público que, en semicírculo, escuchaba, pero a medida que se iba ocultando, iluminando con rayos oblicuos una parte de la Sierra de la Alcarama, el paisaje acompañó, y de qué manera, a la última parte del concierto, esa que precisamente está inspirada en las tierras que el sol iba apagando poco a poco.
Suponemos, porque fue imposible acudir, que la actuación en la vecina villa de Fuentes de Magaña, el domingo, resultaría tan emocionante como la de Sarnago, y los fuentinos, igual que los sarnagueses, disfrutarían de una mañana tan mágica como la tarde anterior. No hubo tanta suerte el viernes, en Soria, ya que el concierto hubo de suspenderse a causa de una lluvia impertinente. También había muchas personas escuchando, en el precioso parque de Santa Clara, recuperado hace ya tiempo para la ciudad.

La ágora de Sarnago estaba repleta de personas llegadas de otros pueblos de alrededor –San Pedro, Oncala, Valtajeros, Fuentes de Magaña, Soria…- y el comentario de Dolores, sampedrana y bibliotecaria, “¡vaya semana que se han montado los de Sarnago!”, reflejaba el sentir de muchos de los que allí nos encontrábamos.
Los tres conciertos lo fueron gracias al buen hacer, y a la generosidad, de la Unión Musical de Dolores (Alicante), que llegaron, en dos autocares, desde ese pueblo de la Vega Baja del Segura. Suponemos que Manuel Castelló les habría informado de las características climatológicas de esta tierra, tan diferentes de las suyas, tan mediterráneas.
Los orígenes de esta unión musical se remontan al año 1885, pero se comienzan a tener datos de ella a partir de 1932. En lo que va de siglo han recibido numerosos premios, entre los que cabe destacar el primero del Certamen Provincial Diputación de Alicante. El primero de Entrada de Bandas Hogueras de San Juan. El segundo en el XX Certamen Nacional de Bandas de Música “Ciudad de Murcia”. Y el tercero del Certamen de Bandas de la Comunidad Valenciana.
Cincuenta y cinco músicos, dirigidos por la batuta de Víctor Manuel Cano Pérez, hicieron las delicias de todos los que escucharon el programa:
Requiebros, de Manuel Castelló Rizo
El trust de los tenorios, de José Serrano
Vodevil, de P. Schifel
Euterpe, de Francisco García Muñoz
Por Tierras Altas, de Manuel Castelló
Cantos de la Alcarama, de Manuel Castelló

Las tres actuaciones fueron posibles, además de por la generosidad de La Unión Musical de Dolores, por la organización de los ayuntamientos de Soria y Fuentes de Magaña, y de la Asociación de Amigos de Sarnago, y la colaboración del Ayuntamiento de San Pedro Manrique, la Mancomunidad de Tierras Altas y la Casa Rural Ruta de las Fuentes. Y, por supuesto, con la colaboración de todos y cada uno de los habitantes de Fuentes de Magaña y Sarnago. Y el inductor de todo, el maestro Manuel Castelló Rizo.

No podemos dejar de nombrar, porque les vimos sudar, a quienes, mientras muchos nos deleitábamos con la música y el sol iluminando la Alcarama, pasaban calor en la cocina, asando a la brasa el condumio que se serviría al finalizar el acto para, al menos, ciento cincuenta personas.

sábado, 16 de agosto de 2014

Las Móndidas en La Ventosa de San Pedro



La fiesta de las Móndidas, rememoración de otras paganas en honor de la diosa Ceres, o de la naturaleza en general, cristianizadas después, y envueltas en la leyenda de la ofrenda de cien doncellas al rey astur Mauregato, se siguen celebrando en algunas localidades de Tierras Altas, pese a la sangrante despoblación. Otras se perdieron irremediablemente, como las que, según las Ordenanzas de Vinuesa de principio del siglo XVI, debían celebrarse en ese lugar pinariego, según se desprende de una ordenanza que regula el papel de la monda y, más concretamente, la entrega del arbujuelo al preboste.






domingo, 3 de agosto de 2014

Almarza, el mercado de El Valle


El pasado domingo, 27 de julio, la localidad de Almarza celebró la XIII edición del mercado tradicional, que tiene su origen en el que celebraba los sábados y donde acudían a realizar sus transacciones comerciales los habitantes de los pueblos de alrededor, de la comarca de El Valle, y hasta los pueblos del norte de la Sierra del Alba, según nos contaron en Valloria el año pasado.

A lo largo del día, el numeroso público que acudió a este hermoso rincón de Soria, pudo adquirir productos de alimentación y artesanía en los casi cien puestos que ocupaban el espacio destinado a mercado, pero también, observar a los artesanos de cantería, barro, forja, pleita, y cestería trabajando en sus oficios a fin de que todos, mayores y pequeños, pudieran comprender cómo fue el mundo rural hasta hace apenas cincuenta años.
Niñas danzantes de la provincia hermana de Burgos, concretamente de Quintanar de la Sierra y Vilviestre del Pinar, bailaron de manera similar a como lo hacían, y en algunos lo siguen haciendo, en pueblos de Soria. Se mostró la indumentaria de la época con el asesoramiento de Esther Vallejo, experta que tiene en su haber publicaciones sobre el tema. Hubo también corte de troncos y, a lo largo del día, en la planta baja del Ayuntamiento, una exposición del pintor soriano Luis Alberto Romero.

Un día festivo en todos los sentidos, que estuvo acompañado de ese sol y calor tan apreciado en las frías tierras de Soria.
Algunos apuntes sobre Almarza

Se ubica entre las sierras del Alba, Montes Claros y Tabanera, a 1153 metros de altitud. Discurre por su término el río Tera, una vez que el río Arguijo, abundante de caudal a partir de los deshielos, haya dejado en él sus aguas. Abunda la vegetación propia de montaña y destaca, entre ella, parte del acebal de Garagüeta, en el término de Gallinero.
Perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Soria, Sexmo de Tera. A mediados del siglo XVIII, solamente en Almarza, estaban censados 108 vecinos que se ocupaban de alrededor de tres mil cabezas de ganado lanar y trescientas setenta de cabrío. La importancia de Almarza radicaba en que por su término discurría la Cañada Real Soriana Oriental, y aunque no se dedicaban sus vecinos a la trashumancia como actividad principal, sus prados eran utilizados para los rebaños que discurrían, especialmente y para la zona, de La Póbeda y otras zonas de Tierras Altas. Por los pueblos que en la actualidad conforman su municipio, tuvieron propiedades nobles como los Vadillo, Guendulain, Medrano (que acabarían obteniendo el condado de Torrubia con casa solar en San Gregorio), Vinuesa, y otros, pese a que Almarza fue siempre de realengo.
Como capital de todo el Valle de Tera, llegó a tener, en el siglo XVIII, ocho molinos harineros, dos mesones, y “un hospital para el hospedaje de pobres mendigos transeúntes y amparo y socorro de los que llegan a él impedidos hasta la traslación a otros lugares”. (Catastro de la Ensenada).
En la actualidad agrupa a los pueblos de Cubo de la Sierra, Espejo de Tera, Gallinero, Matute de la Sierra, Portelárbol, San Andrés de Soria, Segoviela, Sepúlveda de la Sierra y Tera. Todos estos pueblos suman 626 habitantes, un tercio de los más de mil ochocientos que sumaban en 1950.
Por esos años cincuenta, y según el censo de industria conservado en el Archivo Histórico Provincial de Soria, contaba Almarza con dos molinos con saltos de agua, propiedad de Nemesio Gil. Otro molino, salto de agua y fábrica de luz, propiedad de Vicente Almarza. Un salto de agua propiedad de Pedro González. Y un molino de centeno, de Pedro García.

Feriantes, mercaderes y transeúntes podían alojarse en el parador de Carlos Jiménez, o en cualquiera de las cinco posadas, en las que figuraban como propietarios Angel Córdoba, Nemesio Gil, Cirilo Muñoz, Vicenta Gómez y Saturnino Gómez. O en la casa de huéspedes de Anastasia Gil San Martín.
Había también dos tabernas, de Cirilo Muñoz una y la otra de Luciano Hernández, y un café de Agustín Gil. Dos confiterías, una de la viuda de Félix Martínez y la otra de Victoriano Larrad. Amasadora y horno de pan de Benito Marín.

Los oficios registrados en el censo referido, eran los de hojalatería, Maximino Ruiz. Máquina de afilar tijeras, de Patricio Larrad. Sastre, Francisco García. Y carpintero, Julio Sanz. Expendedor de huevos. Venta de mantas, frutas, harinas y gasolina. Almacenes de madera y cereal. Quincalleros y ultramarinos, en fin, un pueblo donde se abastecían los habitantes de una extensa e interesante comarca.

De aquellos años, han mantenido el interés por su historia, que se ve reflejado, tanto en el mercado anual como en las tradiciones que todavía, año a año, recrean y festejan. El Traslado del Arca, el día de Reyes. La Romería de los Santos Nuevos, el primer domingo de julio. La procesión de las hogueras, el Viernes Santo. Mantienen también, en San Andrés, un magnífico museo etnológico.


lunes, 21 de julio de 2014

Literatura y Música en Fuentes de Magaña

Foto del facebook de Fuentes de Magaña
Con el otoño a un lado y el verano al otro, según J.A. González Sainz, con quien todos estuvimos de acuerdo, nos reunimos el sábado, 19 de julio, en el hospitalario pueblo –villa, es villa- de Fuentes de Magaña. Nos acompañó un viento que lamento no recordar el nombre dado por una señora, no lo apunté, pero dijo que venía del suroeste, o sea, el ábrego, aunque ella le dio otro nombre aún más sonoro.

Se trataba del I Encuentro Literario y de Canción de Autor. El promotor de la idea fue el alcalde de Fuentes de Magaña, Dionisio Martínez Valer, empeñado en la lucha contra la despoblación de su lugar de nacimiento, dispuesto a conseguir que Fuentes de Magaña sea conocido fuera de los límites de Tierras Altas, e inaccesible al desaliento. Albergue, casa rural, la maqueta de dinosaurio más larga, ruta de fuentes, actividades culturales, todo le parece poco para ese lugar habitado por personas entrañables, entre las que es necesario destacar a las hermanas Llorente.

El sábado quiso homenajear a los escritores sorianos y lo hizo en las personas de José Ángel González Sainz, Fermín Herrero, Julio Izquierdo, José María Martínez Laseca, Abel Hernández (quien excusó su ausencia), e Isabel Goig. Estuvimos muy bien acompañados por los canta autores Javier Batanero, Javier Bergia, Begoña Olavide, Ismael de la Torre, Folkimia (Noriega, Crespo), Guille Tejeirous, y Fran Rojas. Algunos de ellos había musicado poemas o retazos de relatos de los escritores presentes. Resultó bonito y, particularmente, emocionante.

El acto concluyó con un concierto de Javier Bergia y Begoña Olavide, acompañada de un salterio muy antiguo restaurado para sus manos que compiten en talento con su voz.

La jornada fue moderada por Ramón Moiño, de la radio de Manzanares El Real, quien también se ocupó de su grabación.


sábado, 24 de mayo de 2014

La Romería de la Virgen del Remedio, en Noviercas


Parece como si la Virgen del Remedio, a cuya imagen se le solicita lluvia en las Letanías (Que en otros tiempos pasados/tan tristes como hasta hoy/remediaste la sequía/que asolaba al labrador.), hubiera detenido, el sábado 24 de mayo, precisamente la lluvia para que los fieles pudieran celebrar su romería.
Y allí estaban los noviercanos, llegados de sus lugares de residencia, para, aprovechando la celebración, pasar un día en las praderas que rodean el santuario. Un paraje precioso, al pie de la Sierra del Toranzo, regado por el río Araviana, con la vegetación primaveral, rebollo y espino en abundancia, verde, joven y brillante, adornando un entorno donde no falta la leyenda, como la de los Siete Infantes de Lara.

Haremos un inciso para sugerir a todos aquellos que visiten nuestra provincia, de la necesidad de salir de los pueblos y buscar parajes de alrededor, ríos y sus cañones y, especialmente, aquellos en los que haya ermita o santuario. Pues si bien algunos pueblos se encuentran en verdadero estado de abandono (no es el caso de Noviercas, cuyo caserío conserva suficientes y variados atractivos), al salir de sus límites y buscar esos espacios se van a encontrar con sorpresas.
Es lo que vamos a hallar a siete kilómetros de Noviercas, dirección Ólvega, alrededor de la ermita de la Virgen del Remedio, una vez que se haya paseado por la villa y visitado el torreón, el Museo de Bécquer, la casa de Casta, su esposa, el gran lavadero y fuente, y todo lo demás que allí hay que ver.
Un largo puente sobre el río Araviana, también llamado Torreambril, conduce hasta el templo, perfectamente conservado, que alberga la imagen relativamente moderna de la Virgen de los Remedios, sobre unas andas hechas por Santiago Escribano en la segunda mitad de la década de los noventa, cuando fueron mayordomos el periodista Juan Carlos Hervás y su mujer, Carmen Moñux, natural de Noviercas.

Tuvo santero la ermita, precisamente Pablo Raposo, quien después pasaría a cuidar la de San Saturio, en Soria, alcanzando cierta notoriedad. Un añadido en el lateral del templo sirve para reuniones de mayordomos y autoridades, como hemos visto en otras ermitas de Soria, incluida la referida de San Saturio.
Hubo procesión con insignias, subasta de banzos (alguno de los cuales subió a trescientos euros) misa con actuación de un grupo de jóvenes, y canto de letanías. Finalizados los actos religiosos, los mayordomos obsequiaron a los asistentes con un refresco, como llaman en Soria a este tipo de refrigerios, y venta de las roscas de la Virgen, que antes, suponemos, hacían las mujeres en casa para después ser subastadas, más tarde sería la panadería de Noviercas, y ahora ya, con la pérdida de tantos comercios, que no cesa, se encarga la Panadería Omeñaca, de Ágreda.

Noviercas cuenta con varias ermitas en su término: San Vicente, San Antonio, San Roque, Virgen de la Soledad, Virgen de la Blanca y la del Remedio. Suponemos que la Soledad será un humilladero y otras se corresponderán con alguno de los despoblados cuyas tierras hoy pertenecen al municipio de Noviercas. El padre Gonzalo Martínez, en su “Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana”, contabiliza seis despoblados: Cabezuelos, Cerralbo (que podría ser también Cerrillo), La Laguna, Lagunas labradas, Sequeruelo (ahora paraje de Torrecilla alta), y Torre de Ambril.

No extraña este número de antaño pueblos habitados, dado que, por un lado, Noviercas tiene en la actualidad un término muy extenso y, por otro, ha sido tierra de abundancia de ganado lanar que pastaba los veranos en tierras del Ebro, especialmente en Navarra.

La romería de la Virgen del Remedio, conocida popularmente como “La Letanía”, se celebra ocho días antes del de la Ascensión, que a su vez se conmemora cuarenta días después del Domingo de Resurrección.