lunes, 16 de noviembre de 2009

Pintar Sarnago


Bien mediado el mes de septiembre fuimos Jaime del Huerto y yo a visitar San Pedro Manrique. Mi querencia por Tierras Altas es algo que no he escondido nunca, antes bien, me complace reconocerlo siempre que puedo. Recorrimos la villa, admirando las casonas de los ganaderos, entre ellas, la más importante y mejor conservada, la de la familia Hidalgo. Salimos extramuros y subimos hasta la iglesia de San Miguel, en ruinas, amparando al cementerio. Comimos en la Pensión Pili un sabroso arroz y escabechados, y nos enteramos de que la propietaria, Pilar, vislumbra ya su jubilación.
Ya de vuelta quise enseñarle Sarnago a Jaime. Y Jaime, como ha sucedido con otros artistas y escritores, se enamoró de Sarnago. Es lo que tienen los pueblos deshabitados –ahora éste en proceso de rehabilitación- para los espíritus sensibles. Se cree ver en ellos la vida todavía, aunque en realidad se imagina, y al hacerlo, aparece idealizada.
Sarnago se distingue de otros pueblos deshabitados por su ubicación, por lo que se une, al caserío desdentado, a los muros derruidos, a las viejas puertas entre abiertas, a la hierba creciendo por entre los guijarros de las calles, las vistas de montes redondeados, prados, pinos de repoblación y “el castillo”, donde los primitivos habitantes de Tierras Altas se asentaron para, de manera ininterrumpida, generación tras generación, vivir y morir en ellas.
Cuando bajábamos los escalones de la pequeña iglesia románico-rural, en ruinas, aunque todavía mostrando su puerta con arco de medio punto y los nervios de las bóvedas, Jaime me dijo que iba a pintar Sarnago.
Volvimos unos días después para hablar con José María Carrascosa sobre la posibilidad de organizar una exposición para el próximo verano de 2010. José María se mostró entusiasmado y Jaime, recorriendo de nuevo el pueblo con él como cicerón, se reafirmó en su proyecto.
Pasamos en Sarnago el domingo siguiente, Jaime haciendo ya bocetos, yo tomando apuntes para, tal vez, apoyar esa exposición con algún relato, ya veremos. Fue un día hermoso, con algunos árboles amarilleando entre el verdor de los pinos. Descubriendo una piedra con signos por aquí –estudiadas por Eduardo Alfaro- un arco medio derruido de una gran casona de merineros, las mejores vistas de conjunto matizada la límpida luz por filamentos de nubes, mientras bebíamos un Ribera y comíamos un dulce de alfajor llegado de Jaén.
El proyecto “Pintar Sarnago” está en marcha.


SARNAGO, soria-goig.com

1 comentarios:

angy dijo...

me gusta mucho tu blog lo encuentro muy interesante sobre todo porque mi abuelo era de Un pueblo de Soria y me gustaría descubrir cosas sobre la provincia ya que me gustaría conocer mis origenes, ya que no pude conocer a mi abuelo. El era de Pinilla pero ahora descubro que hay varios pueblos que se llaman así. Debo seguir investigando. Sabes yo también soy pintora como tu amigo me gustaría saber ¿cual es el pueblo que te gusta más? tal vez en verano me gustaría visitarlo, intuyo que hay sitios con encanto. Muchos saludos y gracias por tus escritos son preciosos.