El pasado domingo, 21 de junio, y con motivo de las fiestas patronales en honor de los santos Juan y Urbano, los mozos, y no tan mozos, de Quintana Redonda, recorrieron el pueblo pidiendo la gallofa.
El término gallofa ha estado siempre ligado a la peregrinación al sepulcro del apóstol Santiago. Todos los lingüistas coinciden en apuntar que el vocablo procede de “galli offa”, “bocado del peregrino”, en referencia a la nacionalidad de los compostelanos (gallegos), según Joan Corominas, o de “comida de galo”, según María Moliner, nombre aplicado a los peregrinos que eran franceses (Galia), en su mayoría. Como segunda acepción, sería el mendrugo de pan que se daba de limosna, fueran o no peregrinos. Y aún encontramos más definiciones, por ejemplo, María Moliner anota también el significado de “panecillo”, o “bollo”, en Cantabria y Vizcaya.
Como tradición, “pedir la gallofa”, en la provincia de Soria, significa recorrer las casas del pueblo demandando de los vecinos ayuda, en especies o dinero contante y sonante, para poder hacer una merienda en comunidad, al caer la tarde.
En Quintana Redonda esta tradición se lleva a cabo desde que se tiene memoria, permaneciendo en esencia, aunque modificada, tanto en la forma de solicitarla, como en lo recaudado. Antes, Laura Barranco recuerda que participaban todos los mozos provistos de un “gallofo”, muñeco o monigote que fabricaban los mismos jóvenes, por ejemplo un mono relleno de paja, con el que se acompañaban a solicitar la gallofa.
Este año no había muñeco, aunque la estética de uno de los jóvenes nos hiciera preguntarle si era él el “gallofo”. Un grupo bien nutrido recorrió el pueblo, acompañado de la charanga, casa por casa. El acto se prolongó durante varias horas, toda vez que Quintana es un pueblo relativamente grande, y además eran invitados en muchas de las casas a refrescar el gaznate y llenar algo el estómago, además de refrescarse con una manguera que lanzó agua durante un buen rato.
Preguntados los jóvenes si estaban satisfechos con lo recaudado, parece ser que mostraron alegría, pese a que la caja estaba bien cerrada. Pero fuimos testigos de que los mozos fueron bien recompensados, tanto en víveres (que van comiendo y bebiendo mientras recaudan), como en dinero en efectivo.
Nos gusta que las tradiciones se sigan manteniendo.
QUINTANA REDONDA, soria-goig.com
El término gallofa ha estado siempre ligado a la peregrinación al sepulcro del apóstol Santiago. Todos los lingüistas coinciden en apuntar que el vocablo procede de “galli offa”, “bocado del peregrino”, en referencia a la nacionalidad de los compostelanos (gallegos), según Joan Corominas, o de “comida de galo”, según María Moliner, nombre aplicado a los peregrinos que eran franceses (Galia), en su mayoría. Como segunda acepción, sería el mendrugo de pan que se daba de limosna, fueran o no peregrinos. Y aún encontramos más definiciones, por ejemplo, María Moliner anota también el significado de “panecillo”, o “bollo”, en Cantabria y Vizcaya.
Como tradición, “pedir la gallofa”, en la provincia de Soria, significa recorrer las casas del pueblo demandando de los vecinos ayuda, en especies o dinero contante y sonante, para poder hacer una merienda en comunidad, al caer la tarde.
En Quintana Redonda esta tradición se lleva a cabo desde que se tiene memoria, permaneciendo en esencia, aunque modificada, tanto en la forma de solicitarla, como en lo recaudado. Antes, Laura Barranco recuerda que participaban todos los mozos provistos de un “gallofo”, muñeco o monigote que fabricaban los mismos jóvenes, por ejemplo un mono relleno de paja, con el que se acompañaban a solicitar la gallofa.
Este año no había muñeco, aunque la estética de uno de los jóvenes nos hiciera preguntarle si era él el “gallofo”. Un grupo bien nutrido recorrió el pueblo, acompañado de la charanga, casa por casa. El acto se prolongó durante varias horas, toda vez que Quintana es un pueblo relativamente grande, y además eran invitados en muchas de las casas a refrescar el gaznate y llenar algo el estómago, además de refrescarse con una manguera que lanzó agua durante un buen rato.
Preguntados los jóvenes si estaban satisfechos con lo recaudado, parece ser que mostraron alegría, pese a que la caja estaba bien cerrada. Pero fuimos testigos de que los mozos fueron bien recompensados, tanto en víveres (que van comiendo y bebiendo mientras recaudan), como en dinero en efectivo.
Nos gusta que las tradiciones se sigan manteniendo.
QUINTANA REDONDA, soria-goig.com

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